Esta
mañana me he
dispuesto a leer mi correo electrónico, como hago
cada día. El filtro antispam ha hecho su trabajo y ha desechado varios
mensajes que ha movido directamente a la papelera. Pero no he podido
evitar mirar su contenido. ¿Y si eran correos importantes? Me he
preguntado. Había varios
escritos en inglés sobre viagra . Un par de páginas
de sexo. Y alguno
referente a mensajes que debía reenviar bajo pena de sufrir alguna
calamidad. El resto, el grueso, eran powerpoints enviados por amigos,
conocidos, usuarios de facebook y amigos de mis amigos.
Algunos los leo
y otros los borro, sin más. Imágenes de lugares donde nunca estaré.
Historias de penurias de allende de los mares. Chistes. Fotos de
mujeres desnudas. Pruebas de intelecto. Curiosidades. Chascarrillos.
Vídeos graciosos. Otros no tan graciosos. Recomendaciones sobre
seguridad, compras, nuevos radares de la Guardia Civil. Timos.
Denuncias sociales...
El
powerpoint ha sustituido al telediario, las noticias, la radio, el boca
a boca, las tertulias y la información más relevante. Se habla de ellos
en el trabajo, en el café, en los coros de amigos. Máximas acerca de un
mundo cada vez más pequeño. La aldea global. El medio más rápido de
comunicarse. El powerpoint es la síntesis de internet. Comprimir mucha
información en poco espacio. Unos minutos, incluso menos, es suficiente
para estar al tanto de todo lo que nos rodea: La caza de focas en
Canadá, la matanza de delfines en Dinamarca, las leyes de Murphy, El
Taj Mahal de la India, los animales más peligrosos del mundo, Niños
jugando con mascotas, Las mejores fotos del año, la historia de
Barcelona, personajes famosos, lo mejor del factor X americano.
La
capacidad de expandirse es similar a la onda que se forma en el agua
tras un impacto. Una vibración de movimiento de ida y vuelta alrededor
de un punto de referencia. Igual que el powerpoint que me dispongo a
reenviar.
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